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Cómo usar la inteligencia artificial en la educación sin sustituir el pensamiento crítico
IA tareas diarias

Cómo usar la inteligencia artificial en la educación sin sustituir el pensamiento crítico

La inteligencia artificial está cambiando también nuestra forma de aprender, a un ritmo más rápido del que muchas escuelas y universidades pueden seguir.

De un lado, las promesas son grandes: aprender será más fácil, más justo y más accesible para más personas. Al mismo tiempo, hay motivos de preocupación, porque la inteligencia artificial ya está, en muchos casos, afectando la creatividad y el pensamiento crítico.

La pregunta clave es entonces: ¿cuál es la mejor forma de aprender usando la IA?

La inteligencia artificial en la educación actual

Hoy, alrededor del 86% de los estudiantes de todo el mundo utilizan regularmente herramientas de IA en la universidad, según revela una encuesta internacional realizada a casi 4000 participantes de 16 países.

Y muchos profesores que ya están familiarizados con la IA aún no están seguros de cómo utilizarla de forma adecuada en el aula.

Para algunos, la IA supone un cambio radical, mientras que para otros es una amenaza para la inteligencia humana.

Hany Farid, profesor y uno de los principales investigadores en el campo de los deepfakes de IA, no cree en estos extremos.

¿Cuáles son los dos extremos?

Lo prohíbes. No se permite su uso. En primer lugar, no podrás prohibirlo, así que no funciona.

O haz lo que quieras, me da igual. Tampoco funciona.

Así que hay que encontrar, como en todo, un punto medio.

Cómo usar la IA de forma responsable

La cuestión no es solamente si se debe usar la inteligencia artificial, sino cómo usarla de forma responsable.

Las reglas no tienen que ser iguales para todos los niveles. En un curso introductorio, las normas pueden ser muy diferentes a las de un curso de posgrado.

Mis reglas en un curso introductorio son muy diferentes a las de mi curso de posgrado.

Porque en el posgrado ya lo saben todo, o deberían. Les doy más libertad.

Pero si estás empezando, tienes que pensar tú, el cerebro aún tiene que desarrollarse.

Esto muestra uno de los puntos centrales del debate: la IA puede ayudar, pero no debería sustituir el proceso de pensar, aprender y desarrollar habilidades propias.

ChatGPT Edu y el uso de IA en la educación superior

ChatGPT Edu es una versión especializada de OpenAI, diseñada para aplicar la inteligencia artificial en la educación superior.

OpenAI promete personalización y apoyo para docentes y alumnos. En Estonia, decidieron apostar por esta herramienta.

La investigadora Grete Arro asesoró su implementación para garantizar que la tecnología no ponga en riesgo los mismos procesos cognitivos que busca desarrollar.

Millones de personas en todo el mundo usan ChatGPT, porque puede responder preguntas, redactar textos, resumir información compleja e incluso ayudar con la programación, aunque en principio fue desarrollado para un uso general, desde lo empresarial hasta la vida cotidiana.

Lo primero que observamos fue que sus propios modelos de IA para el ámbito educativo no favorecen el aprendizaje.

Porque las versiones estándar de estos modelos básicos de lenguaje están concebidas para resolver problemas.

En mayo de 2024, OpenAI presentó ChatGPT Edu, inicialmente solo para universidades. Se basa en GPT-4 Omni.

Según la empresa, está especialmente diseñado para el ámbito educativo, con el objetivo de personalizar el aprendizaje y reducir la carga de trabajo de los maestros.

La experiencia de Estonia con ChatGPT Edu

Cuando Estonia decidió introducir ChatGPT Edu en las escuelas, la investigadora Grete Arro asesoró al Ministerio de Educación.

Este avance en IA no solo es una aplicación tecnológica, sino un cambio integral en el sistema educativo.

OpenAI explica que ChatGPT Edu cuenta con moderación de contenidos y herramientas que ayudan a maestros y alumnos a centrarse en el aprendizaje.

Los datos de los alumnos no se utilizan para entrenar la IA. Pero, ¿qué ocurre con estos datos?

La plataforma ofrece tutoría personalizada, feedback automatizado, ayuda con la investigación y asistencia administrativa, según sus desarrolladores.

El objetivo no es solo proporcionar respuestas, sino impulsar el pensamiento crítico y la competencia digital.

En la práctica, exige un cambio de paradigma.

De momento estamos usando la IA para destruir todo, dañando los procesos cognitivos que es preciso desarrollar.

Pero si disponemos de esta tecnología maravillosa, usémosla con sentido.

Los modelos de IA pueden diseñarse para apoyar el aprendizaje y el desarrollo de las competencias básicas.

Otros países ya están negociando con OpenAI para introducir ChatGPT Edu en sus escuelas.

Sin embargo, siguen existiendo dudas: ¿cuánta influencia debería tener una empresa tecnológica privada en la educación pública? ¿Y puede la IA integrarse en sistemas escolares diversos?

Aprender a aprender con inteligencia artificial

Aprender a aprender: esa es también una de las funciones de la escuela. Una de las principales, de hecho.

En Estonia, la IA forma ahora parte oficialmente de los currículos.

Según OpenAI, el país báltico se encuentra entre los 15 países del mundo en los que más se utiliza ChatGPT.

En un instituto de Tallin se puede ver cómo funciona su versión educativa en el día a día.

Clase de alemán con ChatGPT Edu

En la clase de alemán del instituto público Mustamäe de Tallin, los alumnos trabajan primero sin ChatGPT y luego usan la herramienta para corregir sus frases.

Escriban tres frases sobre el tema: Cómo he pasado el verano.

Primero sin ChatGPT. Luego, pídanle a ChatGPT que lo corrija.

Los alumnos aprenden alemán con la ayuda de ChatGPT Edu.

La versión del chatbot adaptada al ámbito escolar incluye funciones de aprendizaje adicionales, como clases particulares y planificación de las tareas y las lecciones.

Estos alumnos ya tienen experiencia con herramientas de IA.

Yo utilizo ChatGPT para facilitarme las tareas.

Por ejemplo, si no sé cómo resolver un problema de matemáticas, le pido a ChatGPT que me lo explique.

Si sigue siendo demasiado difícil, le pregunto: ¿Puedes explicármelo a nivel de secundaria?

Uno de cada cuatro estonios utiliza ya ChatGPT.

Introduciendo esta tecnología de educación basada en IA a nivel nacional, las autoridades de Estonia quieren preparar a las generaciones más jóvenes para las profesiones del futuro.

El uso de la IA en las aulas debe preparar a los alumnos para un mercado laboral cambiante.

El papel del profesor frente a la IA

La profesora de alemán Karmen Kisel ve el potencial, pero también las limitaciones.

En sus clases de idiomas, la comunicación es clave, y la IA tiene dificultades con eso, según ella. Así que tiene que diseñar las tareas con precisión.

Si simplemente se deja que un alumno busque una respuesta, la IA se la proporciona.

Las tareas deben prepararse cuidadosamente para que la IA apoye el aprendizaje y no lo sustituya.

Esto supone más trabajo de preparación para el profesor.

Quien crea que la IA ofrece por sí sola métodos de enseñanza excelentes, se equivoca.

El profesor debe pensar bien cómo estructurar la clase para que la IA aporte un valor añadido.

Muchos profesores aún no saben cómo utilizar la IA de forma eficaz en el aula, afirman los expertos en tecnología educativa.

De momento, la mayoría la utiliza para planificar las clases, pero aún no para impartirlas.

Muchos profesores de nuestro centro que dudan sobre cómo organizar las clases piden un plan a ChatGPT, obtienen algo y a partir de ahí estructuran su unidad didáctica.

En este sentido, es realmente útil.

La IA puede también responder a las preguntas básicas de los alumnos, liberando tiempo para debates más profundos en clase.

En el aula, el profesor puede ser la forma más rápida de obtener respuestas, pero los alumnos deben aprender a adquirir conocimientos de forma independiente y a asumir la responsabilidad de su aprendizaje.

El conocimiento está ahí, los alumnos deben aprender a encontrarlo.

Competencia digital y protección de datos

La competencia digital se vuelve imprescindible.

Los alumnos deben aprender a verificar la veracidad de las respuestas de la IA y a proteger sus datos personales.

La semana pasada nos dijeron que no subiéramos información valiosa a la plataforma, pero solo hicimos caso unos pocos, entre 30 y 50 personas, no toda la escuela.

Es algo sobre lo que habría que discutir más.

Según OpenAI, las conversaciones y los contenidos subidos a ChatGPT Edu no se utilizan para entrenar los modelos.

Todos los datos se cifran tanto en reposo como durante la transmisión, una diferencia clave respecto a la versión gratuita.

Estonia apuesta por la formación del profesorado y elabora directrices para estos asuntos.

Los alumnos ya utilizan la IA fuera de la escuela. Integrarla en las clases no es solo apostar por la innovación, sino conectar con el mundo real.

Además de la preocupación por la seguridad de datos, hay otro aspecto.

Si las empresas que proveen IA se involucran directamente en la formación de los jóvenes: ¿quién controla su posible injerencia en los contenidos o sus sesgos?

Reglas claras para usar IA en clase

En todo el mundo, los docentes están teniendo que aprender a integrar la IA en sus clases.

Negarse a ello no es una opción. Ya que los estudiantes la usan sí o sí, la cuestión es sacarle el máximo partido y poner reglas de juego.

Un profesor en Estados Unidos comparte su experiencia.

¿Ha cambiado la escuela?

Resúmenes de libros, trabajos por escrito para casa… Eso pertenece al pasado.

Necesito que abran ChatGPT.

¿Alguna vez oyeron a un profesor decir eso?

Casey Cuny no es un profesor opuesto al uso de la IA, pero aun así está viviendo algo inédito.

Aunque uso la IA y veo su potencial, soy consciente de sus riesgos y desafíos.

Las trampas se han disparado como nunca vi en mis 23 años enseñando.

Cuny ha integrado la IA en su método de trabajo en clase, porque cree en sus posibilidades, pero con ciertas directrices.

Por más que veo el potencial de la IA, también reconozco que es preocupante en términos de copiar, plagiar, etc.

Por eso tengo salvaguardas y se las comunico a los alumnos. Esa es la clave.

El semáforo para usar inteligencia artificial

Sus estudiantes se orientan con un semáforo.

ColorUso de la IA
🟢 Luz verdePedir feedback sobre un trabajo escrito, aportar ideas para un planteamiento o una estructura general.
🔴 Luz rojaProhibido usar la IA para redactar un borrador, reescribir un trabajo o corregir errores.
🟡 Luz amarillaUsarla en caso de dudas y hablar con el profesor cuando se tenga una idea nueva para utilizar la IA.

Es una forma de decirles: así es como pueden usar la IA y para esto no.

Y el amarillo es lo más interesante: ¿se te ocurre una forma genial de utilizar la IA? Cuéntame.

Y tienen ideas increíbles.

Con o sin IA, las tareas por escrito se realizan en el aula.

Lo importante es que no me quedo sentado en mi mesa.

Sigo siendo el maestro que anda por la clase resolviendo dudas.

Y por eso lo veo como una extensión de la buena enseñanza, con la capacidad real de potenciar el pensamiento crítico.

Si sales de la escuela con eso en la mochila, habrá merecido la pena.

India y la inteligencia artificial desde la escuela primaria

En la India, se pretende que los niños desarrollen una comprensión de la IA ya desde la escuela primaria.

A partir del tercer curso, los niños aprenden allí también inteligencia artificial y pensamiento computacional.

Esto convierte a la India en uno de los primeros países del mundo en integrar la IA de forma permanente en la enseñanza.

Para ello, también es necesario volver a formar al profesorado: más de 10 millones de profesores deben preparar a unos 250 millones de alumnos para el futuro digital.

Una primera prueba para ello es un software de IA que permite comparar mejor los resultados académicos.

La aplicación Chrysalis para evaluar el aprendizaje

En una clase, los niños aprenden a reconocer patrones y formas, un tema fascinante a esta edad.

Pero aún más fascinante es cómo se evalúan sus actividades.

La profesora hace una foto y la sube a una aplicación de IA llamada Chrysalis.

Obtengo una breve visión general de cómo los niños han realizado la tarea, si la han hecho correctamente o no, en qué nivel se encuentra cada niño, si es avanzado, principiante o si está progresando en su aprendizaje.

La app también sugiere actividades y estrategias de aprendizaje específicas para cada niño en función de su nivel individual.

Esta herramienta de IA, desarrollada por la Fundación Chrysalis, busca personalizar el aprendizaje en clases en las que un profesor atiende a muchos alumnos.

Anjali Jain, directora académica de la escuela, afirma que la IA es el futuro y debe integrarse en el plan de estudios.

Tenemos, por un lado, una tecnología que nos ayuda en muchos ámbitos y nos ofrece sugerencias de mejora para el desarrollo de un niño; y por otro, unos profesores que se ocupan de grupos grandes, donde resulta difícil conocer bien a cada niño.

Ahí entra en juego la IA, para personalizar el aprendizaje de nuestros hijos.

Pronto, el uso de la IA será tan natural como antes era usar una calculadora.

Me ha abierto un mundo lleno de información.

Es como interactuar con muchas personas que han acumulado muchos conocimientos a lo largo de los años, y quiero hablar con ellas constantemente para adquirir esos conocimientos.

En el tiempo libre, algunos alumnos utilizan la IA generativa para crear imágenes. También utilizan la IA para sus tareas escolares, por ejemplo, en ciencias naturales, química, etc.

La IA como socio poderoso que exige cautela

La inteligencia artificial ya no es un concepto futurístico. Está en la vida cotidiana y ha entrado con fuerza en las aulas.

La profesora y experta en tecnologías de la información, Anubha Gupta, cree en sus posibilidades. Pero afirma que se trata de un socio poderoso que exige cautela.

Como seres humanos, tendemos por naturaleza a tomar el camino más corto.

Si como estudiante elijo este camino y me digo: tengo que hacer esta tarea, voy a mirar la solución en una herramienta de IA y la incorporaré a mi propia solución, eso significa que mis habilidades innatas, que debería desarrollar en el marco de mis estudios o mediante el entrenamiento de mi pensamiento crítico, se ven realmente afectadas.

No obstante, se muestra optimista y cree que este riesgo puede reducirse con la formación y la sensibilización adecuadas.

En la Sapphire School, los profesores reciben formación periódica para integrar la IA en sus clases y enseñar a los alumnos a utilizarla de forma responsable.

Queremos que los profesores entiendan que el futuro de los niños está en sus manos, que los niños deben aprender a evitar los efectos negativos de la tecnología y utilizarla de forma ética y responsable.

Y formamos a los profesores en este sentido.

Los tiempos cambian. La tecnología cambia más deprisa.

La IA acabará marcando la forma en que esta generación aprende, piensa y trabaja.

El reto para la educación es no utilizarla como una muleta, sino como una herramienta que refuerza el pensamiento, pero no lo sustituye.

El problema de usar IA en secreto

Está claro que las herramientas de IA forman parte del aprendizaje desde hace tiempo.

Sin embargo, si no están claramente permitidas e integradas, muchos alumnos las utilizan en secreto.

En Gran Bretaña, por ejemplo, el número de estudiantes sorprendidos haciendo trampa con IA se triplicó con respecto al año anterior.

En Estados Unidos se está debatiendo intensamente cómo abordar el uso no autorizado de la IA en la universidad.

A medida que aumenta el nivel de estrés y la presión, también aumenta la tentación de los estudiantes universitarios de utilizar la IA.

Sobre todo, cuando muchos otros lo hacen para facilitar su trabajo y obtener mejores notas.

Pero Rebecca Winthrop, directora del Centro de Educación Brookings, en Estados Unidos, ha observado que el nivel tiende a bajar.

Antes de que saliera ChatGPT, los trabajos que nos entregaban los estudiantes eran mucho más sólidos.

Contenían muchas ideas diferentes, ideas únicas.

Después de irrumpir ChatGPT, las ideas son todas parecidas, menos variadas.

Un estudio reciente con más de mil estudiantes en EE. UU. muestra que casi la mitad utiliza la IA de una manera que infringe las normas universitarias, y a muchos les parece normal.

La IA facilita hacer trampa y los plagios aumentan.

Los profesores tienen que invertir más tiempo en verificar las fuentes. Ese no es el sentido de la educación.

Los profesores no quieren ser detectives y los estudiantes no son delincuentes.

Eso destruye la confianza entre profesores y alumnos.

Adaptar la enseñanza a la realidad de la IA

El profesorado también necesita ayuda para integrar la IA en sus clases.

Para reducir la influencia de estas herramientas, apuestan por los exámenes presenciales, el trabajo en grupo, las presentaciones y proyectos prácticos que la IA no puede imitar tan fácilmente.

Probablemente sea mejor partir de la base de que los estudiantes van a utilizar la IA generativa de todos modos, entonces deberíamos adaptar nuestros métodos de enseñanza y aprendizaje a esa realidad, cambiando las tareas.

Diseñar lo que exigimos a los estudiantes de manera que desarrollen las habilidades necesarias y puedan utilizar la IA como input.

Las universidades deben fomentar el pensamiento y no solo ayudar a los estudiantes a realizar sus tareas.

Ningún algoritmo puede sustituir el complejo trabajo humano de comprender las ideas y conceptos.

Fortalecer el pensamiento crítico: esa debe ser la función de las universidades.

Pero, ¿pueden ayudarnos las herramientas de IA en eso?

Depende de cómo las utilicemos.

La IA como profesor particular

Hace poco, una alumna fue al despacho de Hany Farid y mostró lo que hace con ChatGPT.

Él tiene lo que se conoce como aula invertida. Los estudiantes ven sus videos en casa y luego los debaten en clase, hacen ejercicios, plantean preguntas y respuestas.

Mientras ve un video, ella le hace preguntas a ChatGPT:

Hany ha dicho eso. ¿Qué significa?

Dame un ejemplo.

Ponme a prueba.

Esto no lo entiendo.

Es increíble, tiene un profesor particular. Y eso con cada uno de los videos durante todo el semestre.

Es un buen ejemplo de cómo la IA puede ayudarnos a ampliar nuestros conocimientos, en lugar de simular que los tenemos para obtener un mejor promedio.

Porque, tarde o temprano, eso se vuelve en contra de nosotros, ¿no? Eso está claro, ¿no?

A mis alumnos les digo: si lo único que sabéis hacer al salir de la universidad es pedirle a ChatGPT que haga algo, no tenéis ninguna habilidad que sea útil para nadie.

No habéis aprendido nada.

Habéis sacado sobresaliente, enhorabuena.

Pero no vais a conseguir un empleo y mucho menos conservarlo.

Es responsabilidad de los profesores transmitir a los alumnos que necesitan aprender.

La calculadora como comparación con la inteligencia artificial

Una buena analogía es la calculadora.

Hace mucho que tenemos calculadoras, pero seguimos enseñando a multiplicar, sumar, restar y dividir.

¿Por qué? Porque el concepto es importante.

Cuando uso ChatGPT, sé cuál es la respuesta correcta.

Para mí es un acelerador.

Pero si no sabes la respuesta, no puedes usarlo.

La IA puede acelerar el trabajo, pero para usarla bien hay que tener conocimiento, criterio y capacidad para reconocer si una respuesta tiene sentido.

Riesgos de depender de grandes empresas tecnológicas

La verdad es que hay muchos riesgos al usar masivamente productos de grandes empresas tecnológicas.

Su posición dominante en múltiples mercados y su capacidad para controlar varias infraestructuras educativas al mismo tiempo pueden generar dependencias difíciles de revertir.

Además, la falta de transparencia de muchos modelos de IA, que son auténticas cajas negras, dificulta evaluar sesgos, errores o decisiones que pueden afectar directamente a los estudiantes.

Y aunque proveedores como OpenAI aseguran que los datos no se usan para entrenar modelos, persisten dudas sobre la gobernanza real de esa información.

Organismos internacionales siguen advirtiendo que la adopción acelerada sin regulaciones sólidas puede ampliar desigualdades y comprometer derechos básicos.

En definitiva, permitir que empresas privadas influyan en contenidos, métodos y datos educativos es un poco ceder la soberanía pedagógica: la tecnología puede apoyar el aprendizaje, pero no debe asumir el papel de diseñarlo.

O sí?

Es un poco como si le dejáramos en manos de las grandes empresas farmacéuticas la construcción de los currículos de los pregrados de química.

Es un poco arriesgado.

Conclusión: la IA debe reforzar el pensamiento, no sustituirlo

La inteligencia artificial ya está dentro de la educación, dentro de las aulas y dentro de la vida diaria de los estudiantes.

Prohibirla no parece funcionar. Dejarla sin reglas tampoco.

El punto medio está en usarla con sentido, con formación, con límites claros y con tareas diseñadas para que apoye el aprendizaje, no para sustituirlo.

La IA puede ser una herramienta poderosa para personalizar el aprendizaje, resolver dudas, preparar clases, ofrecer feedback y ayudar a los alumnos a adquirir conocimientos de forma independiente.

Pero también puede afectar la creatividad, el pensamiento crítico y las habilidades innatas si se utiliza como una muleta.

El reto para escuelas, profesores, universidades y estudiantes es claro: aprender a usar la inteligencia artificial sin dejar de pensar.

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Escrito por
deybi
Soy un joven dominicano dedicado a la creación de páginas web, con un proyecto de vida claro y una visión enfocada en el crecimiento, la disciplina y el trabajo constante. Me esfuerzo cada día...

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